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IMPRESIONES DE UN VIAJE A TIERRA SANTA

 Finalmente pude hacer el viaje a Tierra Santa. Lo había intentado varias veces, pero por una cosa u otra, siempre se había frustrado.

Hay que tener en cuenta que este tipo de viaje que se hacen bajo el nombre de peregrinaciones tienen un contexto diferente de otras casas de salidas que sólo aspiran, y no es poco, a conocer otras culturas, países, paisajes ...

En una peregrinación encontramos todos estos ingredientes, pero además entre un nuevo factor, el del sentimiento religioso. Un factor personal e intransferible que te hace vivir con un sentimiento a flor de piel en todo el ambiente que respiras.
No importa que la mayoría de lugares visitados estén desconocidos, transformados o de dudosa credibilidad de cómo eran en tiempos de Jesús.
Lo que no cambia es el paisaje, el ambiente que respiran las sensaciones de dos mil años antes,
Y colaboran en la vivencia de este ambiente son las explicaciones de las personas acompañantes de los grupos:
Por una parte el guía local, que explica de una forma rigurosa, precisa y preparada la parte cultural, histórica, anecdótica ... del lugar. De otra parte la del cura responsable de la peregrinación, que pone el lugares visitados en el marco de la Biblia, sea Nuevo o Antiguo Testamento, y lee y comenta los textos relativos al mismo.
Es con el conocimiento de las dos visiones, la científica y la religiosa, que nos demos cuenta de la fuerza que toman los textos y comentarios, y esto nos ayuda a ver la profundidad espiritual de los lugares sagrados, y si sabemos jugar con los ojos de la imaginación, recuperar los espacios de la época de Jesucristo.

Mención aparte merecen las funciones propiamente religiosas. Aunque nadie está obligado a participar, la asistencia suele ser total. Y es que los lugares elegidos son tanto adecuados y tan bien elegidos, que los peregrinos, sin darnos cuenta en, nos implicamos de una forma natural y recogida, que hace de la celebración un acto profundamente emotivo y sentido: tanto en las renovaciones de las promesas del bautismo o matrimonio, o de la santa Misa.

Como veis mi reseña es totalmente positiva. Si hubiera que encontrar algún pero, hay comentaríamos la parte comercial de la peregrinación, que no pega mucho con el objeto de la misma. Pero, claro, eso ya depende de la forma de ser de cada peregrino, y ya se sabe que cada persona es un mundo, ya veces las presiones del entorno nos fuerzan a hacer actuaciones que, tanto por parte del organización como del propio viajero, normalmente no haríamos.

Estas han sido mis impresiones sobre un muy deseado viaje a Tierra Santa. Unas impresiones totalmente positivas y satisfactorias que han llenado mis expectativas con creces, dejándome un poso y un bagaje de sentimientos, conocimientos e informaciones que con tiempo habrá que ir asimilando.

SHALOM!

Josep PALOU i DIAZ

Sant Jordi Desvalls