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PEREGRINACIÓN A ROMA
Parroquia de Santa María (Artés). Barcelona

El día 28 de febrero se nos daba la buena noticia de la canonización del Beato Francesc Coll y Guitart, prevista para el día 11 de octubre. Este dominico, natural de Gombrèn (Ripollès), víctima de la exclaustración del año 1835, estrenó su ministerio sacerdotal parroquial en nuestra Parroquia de Santa Maria y San Víctor de Artés, dónde permaneció los años 1837-1839.

Cuando en la parroquia nos estábamos planteando de participar directamente en tal acontecimiento en Roma, tuvimos la providencial visita del Xavier Guerrero, comercial de la agencia de viajes barcelonesa Ruth Travel. Venía simplemente a ofrecernos los servicios en las especialidades de viajes religiosos y culturales que tienen. Hablando amigablemente, salió la oferta que tienen de ir A Roma en crucero. Y bien, ¿por qué no un peregrinación con este medi martítimo? Si San Pablo vino de Roma a nuestras tierras en este medio -bien, todo sea dicho, con notabilíssima diferencia de dotaciones de tecnología y comodidades -, nosotros podíamos revivir el trayecto a la inversa, apenas acaobado el Año Paulino, y con el advenimiento de la exaltación de santidad de un misionero nuestro. Y aprovechando que a Ruth Travel te hacen el traje a medida, pues ya nos tienes en la redacción del proyecto que fue redactado varias veces conforme las oportunas variaciones que se vieron necesarias sobre la marcha por las dos partes.

Este servicio de disponibilidad total, es el que más hay que valorar del personal con que cuenta la agencia: Mònica (la cabeza), Míriam, Eugenia y Xavier. Las idas y venidas de Barcelona en Artés y viceversa, las llamadas telefónicas, el correo electrónico, todo fue trayéndonos a la realización de un anhelo, de una ilusión, de un sueño hecho realidad. Lo que surgió como simple peregrinación parroquial, a partir del interés de nuestro obispo romano, se convirtió en diocesano, abarcando la larga geografía del Obispado de Vic y también más allá.

Así, el día 8 de octubre del 2009, emprendíamos el peregrinación de cinco días desde el puerto de Barcelona en el gran barco de la Compañía Grimaldi Lines. Un viaje así comporta una buena retahíla horas de convivencia juntos, que permitió cohesionar, hermanar el grupo. Esto, ayudado sobre todo por la calidad humana de los 82 integrantes de la expedición, fue de lo mejor del viaje. Se debe tener en cuenta que éramos personas de 20 poblaciones (Camprodon, Ripoll, Sant Hipòlit de Voltregà, Les Masies de Voltregà, Cantonigròs, Santa Maria de Corcó, Manlleu, Folgueroles, Vic, Centelles, Santa Eulàlia de Riuprimer, Monistrol de Calders, Artés, Santpedor, Sant Fruitós de Bages, Castellfollit del Boix, Igualada, Barcelona, Deltebre y Olvan), y de bien variada edad (de 18 a 88 años).

Ni que tengan unos buenos contactos en el lugar los de la agencia; por muy bien que estén los hoteles, por más guías competentes que te acompañen, por muy interesantes, espectculares y emotivos que sean los lugares visitados y las actividades hechas (y hace falta decir que todo esto lo encontramos y vivimos así), si hay mal ambiente, ya puedes ir tirando ya, que acaba siendo un asco. Y de eso, nada de nada. Preguntad a cualquiera del grupo, y os comunicarán las ganas que tenemos todos de volver a hacer otro.

Antònia y Josep Maria