Polonia, patria de Juan Pablo II, es una verdadera encrucijada de culturas y hermosa perla desconocida para muchos europeos. En este gran país de bastísima historia se mezcla lo eslavo con lo nórdico, lo centroeuropeo con lo romano a través de la fe católica, muy arraigada en el pueblo polaco.
Disponemos de varios itinerarios que combinan de manera armónica lo cultural (por ejemplo la visita a varias ciudades declaradas de interés para la Humanidad por la Unesco, como Cracovia, Varsovia, Gdansk,...) con lo espiritual (santuario de Tchestokowa, santuario del Cristo de la Misericordia del que era muy devoto Juan Pablo II, Wadowice, ciudad natal de Karol Wojtyla,...).
A todo esto se añade la posibilidad de disfrutar de la gran belleza natural que nos ofrecen Parques Nacionales, como el de la cordillera de los montes Tatras; o, en contraposición, de recorrer lugares dramáticos donde la huella de la 2ª Guerra Mundial aún es profunda y lacerante en la memoria de millones de personas, como el guetto de Varsovia o el campo de exterminio de Autschwitz.
Visitas principales en:
Desde Cracovia, antigua capital de Polonia y actual capital cultural, podemos descubrir lugares tan diferentes entre sí como las minas de sal de Wielizcka, el antiguo campo de exterminio de Autschwitz, la "pequeña Polonia" (conjunto artístico de antiguas iglesias de madera, declaradas patrimonio de la Humanidad por la Unesco, diseminadas por una hermosa e idílica comarca rural) y Wadowize, cuna de Juan Pablo II y lugar de peregrinación para miles de católicos.
La ciudad de Zakopane, también a tiro de piedra de Cracovia, que descansa a los pies de los montes Tatras, fue elegida a finales del s.XIX por intelectuales y artistas como capital simbólica y moral de un país entonces sin Estado. Hoy constituye una de las ciudades más visitadas de Polonia por su aire alpino, por el estilo pintoresco de sus calles, donde todas sus casas de madera son de una belleza única, y por sus pistas de esquí (dispone de todo tipo de instalaciones para la práctica de los deportes de invierno).
A medio camino entre Cracovia y Varsovia está el santuario de Tchestockowa, visita obligada para todo buen peregrino que quiera entrar en contacto con la manera como el pueblo polaco vive su devoción a la Virgen María y su fe católica. Celebrar la Eucaristía en este santuario es una experiencia espiritual intensa y muy reconstituyente para el alma.
Varsovia, capital del Estado, con un casco antiguo también declarado patrimonio de la Humanidad, es de obligada visita. Gran parte de su centro histórico fue reconstruido de manera magistral después de la 2ª Guerra Mundial, dando a sus calles y plazas un aire muy acogedor. La herencia comunista también es visible en sus edificios públicos, algunos de ellos verdaderas moles que ahora sirven de oficinas para la empresa privada. Es de destacar el Palacio Real y los jardines y palacetes, algunos de los cuales son impactantes por su belleza.
En el norte de Polonia tenemos una de las ciudades más bellas del Báltico, la célebre ciudad de Gdansk, que posee un centro histórico a la altura de cualquier capital europea de renombre. Destacan la calle Real, la iglesia de Santa María, los palacios del Mercado Largo, el puerto con su grúa medieval,... A 7 km de Gdansk está la catedral de Oliva y poco más allá Malbork, ciudad teutónica con atmósfera medieval poseedora
de un castillo impresionante que jamas pudo ser tomado por nadie. Constituye uno de los monumentos más visitados del país. También cerca de Malbork figura la ciudad balnearia de Sopot.
Celebraciones litúrgicas:
Eucaristía en el santuario de Tchestochowa, en la iglesia de Wadowize, donde fue bautizado Juan Pablo II, o en el santuario del Cristo de la Misericordia, donde está enterrada Santa Faustina Kowalska.